Me desperté en medio de la noche, con la única compañía de la tenue luz de mi amada luna, me asomé por la ventana para contemplar su belleza, mientas el susurro de las calles de mi ciudad me daban la bienvenida a esa gélida noche de noviembre. Saque un cigarro, lo acerque a mis labios, sintiendo el tacto de su filtro, el olor del tabaco entubado preparado para ser encendido para poder disfrutarlo con la sencillez y tranquilidad que me ofrecía la noche. En ese momento tu imagen apareció en mis pensamientos, solté el humo que yacía en mi boca viendo como se juntaba con mi propio aliento, en ese momento susurré, "Ojalá..." y acto seguido asumí la realidad y continué con mis pensamientos, ideas e ilusiones. Converse con la luna, sobre el odio, el amor, la esperanza y el mundo. Ese mundo que pese a todo pronóstico, sigue girando... Le pregunte, "¿Por qué el ser humano es capaz de odiar hasta límites inimaginables?" , ella me respondió, " Esta su l...